Ir a inicio de Foros
 Cosulta tu correo Consulta tu correo    Buscar en Internet:       
La Raza de los Vascos

Hispavista Foros

» HISTORIA y VASCOS » La Raza de los Vascos

Ayuda Nuevo usuario
Usuario:      Clave:

Buscar en los Foros: Búsqueda avanzada


Tema Cerrado
 
Herramientas Visualización
  #1  
Viejo 6/Mar/05, 20:08
ennecoarista
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Mensajes: 239
Predeterminado La Raza de los Vascos

Ningún investigador cree hoy en el supuesto origen misterioso de la lengua y etnia vasca y todas las crónicas de la historia demuestran que aquellos hombres a quienes los celtas pusieron el nombre de vascones (barscunes que en lengua celta significa “los de lo alto” o “los de la cima”) y a quienes los romanos describieron como “guerreros salvajes de razas varias” y “de lengua y costumbres diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona” (180 aC), no eran pobladores autóctonos del lugar donde los celtas les dieron el nombre sino que provenían de las tropas bereberes que abandonaron a Anibal (219 aC), cuando, a punto de atravesar los Pirineos, se enteraron que marchaban a luchar contra Roma.

Es inexplicable que los nacionalistas vascos, que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a desentrañar su pasado y a reconstruir su historia, no hayan dado ninguna explicación sobre el destino de aquellas tropas que huyeron en desbandada precisamente en el lugar donde años después los romanos localizaron a los vascones.

La ignorancia del suceso resulta especialmente sospechosa teniendo en cuenta que es la única explicación de la presencia de los vascones en aquella zona, de los saqueos continuos que a partir de entonces empezaron a sufrir los moradores celtas de aquellos solares hasta bien entrado el SXIV y de la invariable colaboración posterior de los vascones con todas las tropas bereberes que llegaron hasta allí, como las sarracenas de Muza.

El rastro descrito a partir de las crónicas de Tito Livio (XXI 1,2,3,4-24), Polibio (III,33,34,35) y Estrabón citando las de Ptolomeo, así como las restantes crónicas y restos arqueológicos, hace coincidente la lengua hablada por aquellos hombres que los celtas llamaron vascos y la presencia en Hispania de los bereberes libiofenicios y tingitanos de Mauritania que solían incorporar los ejércitos íberos primero y cartagineses después.

En el caso concreto de los vascones, su instalación en las cumbres navarras, coincide con el itinerario de la marcha de Aníbal contra Roma desde Cartago, de cuyas tropas huyeron al menos 20.000 hombres poco después de pasar el Ebro y antes de cruzar los Pirineos en el año 219 aC, al correrse la voz entre las tropas de que Aníbal los dirigía contra Roma.
Fué precisamente allí donde unos 40 años más tarde encontraron los romanos a aquella “tribu de razas varias” diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona y a quienes estos llamaron barscunes. Aníbal había partido con 90.000 hombres más la caballería y al cruzar los Alpes quedaban 60.000 y la caballería.

Poco más tarde (finales del Siglo I aC) la crónica romana de Dion Casio describía los cruentos y continuos saqueos sobre tierras cántabras del bandido vasco Corocotta al frente de una numerosa cuadrilla, por cuya captura se llegó a efrecer una importante recompensa en tiempos del Emperador Augusto.

El hecho de que las crónicas situaran las operaciones de saqueo de la banda en tierras cántabras, llevó a los historiadores posteriores a suponer cántabro al personaje, forjándose en torno a él una leyenda.
Lo cierto es que Corocotta es nombre vasco procedente de la raiz kur que en lengua líbica (curucuta) denomina a la hiena (txakur, zakur es perro en la actualidad en vasco), tal como se expone en los estudios de Schuchardt y Schulten (Numantia) y Garcia Bellido (La Peninsula Ibérica en los Comienzos de su Historia).

El hecho de que el nombre del personaje fuera libio y que la hiena era un animal inexistente y desconocido en la España de la época (extinguida desde el Holoceno) y existente únicamente en tierras africanas (y asiáticas) donde además era animal particularmente respetado (divinidad en Egipto), acredita por un lado que las actuales provincias vascas eran entonces solar de los cántabros que habitaban sus valles y que dieron el apodo de vascos a aquellos invasores extranjeros porque instalaron sus campamentos en los refugios de la montaña y por otro, dada la indiscutida celticidad de los cántabros, siempre plenamente acreditada en su legado y descritos y clasificados como celtas por las crónicas romanas de todas las épocas, es evidente que la presencia de Curucutta y su banda en aquellas latitudes debía proceder sin duda de las bandas de berberiscos descritas procedentes de la descomposición de los ejércitos de Aníbal en el paso de los Pirineos a los que probablemente pudieron unirse otras caravanas de bereberes presentes en otros puntos de la península ibérica.

Precisamente el bandidaje como forma de vida regular y la falta de freno a la hora de perpetrar los sanguinarios saqueos descritos contra el pueblo cántabro, acredita tanto su falta de identidad con este pueblo y su condición de extranjeros en esas tierras, como que su presencia en la zona no podía ser muy antigua, dadas tales condiciones de vida sin solar ni medios de vida propios, y el nombre de su jefe, de lengua libia de animal inexistente en la Hispania de la época pero bien conocido y admirado en las tierras de procedencia de las tribus bereberes líbicas.

La lengua vasca y berebere, en particular la hablada en la región de los montes Atlas de la antigua Mauritania y los territorios de la antigua Persia, sigue mostrando evidente similitud a pesar del tiempo transcurrido y de las distintas influencias recibidas; esta similitud actual, era identidad en las fechas en las que aparecieron los vascones en la montaña navarra, como confirman los nombres, toponimia y vestigios arqueológicos encontrados en la península.

Los almohades procedentes del Atlas marroquí que invadieron la península ibérica rezaban, se comunicaban y hacían sus discursos en la lengua berebere amazigh.

De esta lengua ha quedado abundante toponimia tambien en las islas Canarias donde las tribus bereberes allí asentadas entraron en un proceso de tribalización similar al de los vascones en la montaña navarra; de raiz berebere son las palabras guanches (gu, nosotros), gomera (komera-), adeje (adegi), tacoronte (toki-gorontz), tegueste (tegi-geste), agulo (agun-lo) etc.

Tambien son de lengua amazig los nombres amaya y areitio comunes entre los tingitanos de Mauritania que entraron con Abderraman III en el 912; erio, derramamiento, manantial, exhaltación, areitio palabra que anunciaba el final de la ceremonia de desvirgar a la novia los tingitanos, que al igual que los vascos encuentran tambien sus raices en Egipto.

Posteriormente, la identidad de la lengua vasca y berebere sigue manifestándose en los manuscritos del siglo XVI de los archivos coloniales galos de Aix-en-Provence escritos en la lengua amazigh.

Al igual que las lenguas indoeuropeas, que son dialectos de la lengua celta, la diversidad en el panorama de la lengua berebere tiene un único sustrato básico - camítico – que es el libio antiguo, y al igual que las indoeuropeas, la berebere es una única lengua fragmentada en dialectos.

Los primeros Indo-Europeos en alcanzar Europa fueron los celtas. Desde el primer milenio aC, los pueblos de la Europa Occidental conocían y utilizaban la escritura. Los textos que han sobrevivido, que datan de unos 500 aC, establecen el mapa linguistico europeo de la época y de ellos se desprende que la gran mayoría de las lenguas modernas europeas pertenecen a una única gran familia llamada Indo-Europea.

Todas estas lenguas descienden de un ancestro común, o lo que es lo mismo, todas surgieron de lo que no era otra cosa que dialectos regionales de una misma lengua.

En el siglo 500 aC las lenguas celtas se hablaban en la mayor parte de España y Francia, Austria, Suiza, Sur de Alemania, Norte de Italia, Bretaña e Irlanda. La lengua celta ya se hablaba en la Península ibérica un siglo antes de que los celtas poblaran el norte de Italia.

Las primeras manifestaciones culturales que se conocen en la Península, como la cultura de Argar y la cultura de los Campos de Urnas mantienen una sintonía plena con demostraciones culturales centroeuropeas y dan cuenta de la profundidad y calado de la cultura celta en la España prerromana. Nada sabemos de las lenguas que podían haberse hablado con anterioridad.

La indoeuropeizacion de la península por los celtas se produjo en dos oleadas, protoceltas 900-850 aC y celtas entre 650-500 aC. En esta época el este y el sur de la península eran poblaciones iberizadas. Los celtas usaban la escritura y dejaron legados escritos, entre los que destaca la tabla de Botorrita. Los Iberos que entraron a partir del 600 aC por la costa levantina llegando hasta la costa de Francia, tambien desarrollaron escritura y dejaron abundante legado escrito.

Los vascones, no guardan relación étnica, linguistica o cultural con los celtas ni con los iberos.

De las fuentes de Estrabon, referidas seguramente a los protoceltas (ilirios), se deduce que los celtas cántabros habitaban toda la costa hasta el Pirineo. Además del Norte de España, los celtas ocupaban gran parte del centro.

Mas tarde, las crónicas históricas del año 456 dC sitúan en Navarra a los celtas berones y autrigones, en el solar junto al Cantábrico que hoy se denomina País Vasco, a los Caristios en Vizcaya y Alava hasta el Sur de Vitoria, los Autrigones en Vizcaya y los Vardulos en Guipúzcoa y Norte de Alava, todos ellos celtas, étnica y lingüísticamente afines y del mismo tronco cántabro.

A pesar del escaso interés que los vascones suscitaron en la historia, donde únicamente son mencionados para describir su salvajismo y los saqueos y matanzas que perpetraban sobre los pueblos celtas de la zona, los datos aportados por las fuentes y vestigios arqueológicos son suficientemente esclarecedores como para deducir que el mito que han elaborado los nacionalistas vascos sobre su supuesto origen enigmático y su supuesta condicion de pueblo autóctono e incluso anterior a los celtas que poblaban el solar navarro, pirenaico y cantábrico, no es más que un planteamiento voluntarista carente de toda base científica y contradictorio con los datos y testimonios existentes:

1º Los vascos no tenían nombre para denominarse a si mismos, lo cual quiere decir que carecían de identidad como tribu o grupo étnico (hasta que Sabino Arana inventó el término “eusk” para denominar a la nación vasca que propugnaba), lo que es claro indicio de que su presencia en las montañas navarras fue consecuencia de un hecho sobrevenido y no de su evolución natural como pueblo, tribu o grupo étnico de aquellos solares.
El nombre vascones que los celtas les dieron tambien lo indica así, ya que no responde ni a una denominación de familia o cum (clanes), ni tampoco a una identidad racial o cultura del grupo humano o tribu, como era la costumbre celta, sino que aludía únicamente a su localización en un punto determinado, la parte mas alta de la montaña navarra, por lo que el término vasconum no puede referirse o aplicarse genéricamente a una etnia o cultura determinada tal como sostienen los historiadores vascos, sino solo a “los de arriba” que es el significado de “barscunes” en la lengua celta, de lo que se desprende que no podían ser vascones los pobladores de los valles y solares de Navarra, como suponen los historiadores vascos, porque existe constancia de que eran celtas, aunque posteriormente se fueran instalando los vascos también en estas y otras zonas.

Por la misma razón la lengua que hablaban aquellos hombres no podía ser la propia de los vascos, sino la del grupo étnico al que pertenecia ese grupo humano que los celtas llamaron vascos, porque la misma lengua que ellos hablaban aparece en las monedas acuñadas por los íberos en la zona de levante, en la que ni había ni podía haber vascos, ya que no había celtas que pudieran llamarlos de ese modo, pero en la que sí había habido bereberes que hablaban la misma lengua que los vascos, ya que tanto los íberos como más tarde los cartagineses empleaban bereberes normalmente en sus ejércitos. No es extraño sin embargo que aquellas frases acuñadas en las monedas íberas y en otros restos, vasos, plomos e inscripciones en tierras iberas se hayan considerado de lengua vasca porque vasco y berebere en aquella época eran la misma lengua hablada por las tropas norteafricanas.


2º Los romanos describen a los vasconum como “hombres de razas varias” y de ahí que los celtas al apodarlos se refirieran solo a su situación en la parte alta y no a una característica o tipo etnico uniforme que los describiera.

Pero esta descripción choca también con las hipótesis de los investigadores vascos, para quienes la conservación de su lengua en un medio celta era consecuencia de su aislamiento secular de las influencias externas, lo que contradice la variedad racial del grupo, que queda plenamente explicada en cambio, admitiendo que los vascones no eran otros que las tropas que habían abandonado en aquel mismo lugar al ejército de Aníbal unos 40 años antes de la llegada de los romanos a esa zona, pues tratándose de hombres sólos era lógico que en los saqueos, que eran según las crónicas era su forma habitual de subsistencia, además del botín usual robaran tambien las mujeres de los poblados celtas, lo que corroboran las crónicas romanas cuando relata que los vascones se “desposaron” con las mujeres de los VARDULOS y AUTRIGONES y de ahí también, la repentina explosión demográfica acaecida en la zona vascona (que tampoco aciertan a explicar los historiadores vascos) y la incorporación de palabras y nombres celtas en la lengua de aquellos hombres.

3º La lengua y la etnia vasca y berebere:
Antropología: El vasco es mesocéfalo. En los celtas indoeuropeos los nórdicos son dolicocéfalos y en las áreas más meridionales braquicéfalos.
Se sabe que el cruce entre braquicéfalos y dolicocéfalos no dá mesocéfalos, por lo que la procedencia vasca desde el punto de vista antropológico es extraña en la península ibérica y común en el norte de Africa, donde en los pueblos del cercano oriente (desde Beirut) es común el cráneo mesocefálico, la frente angosta al igual que los márgenes internos de los ojos, e inclinada del tipo armenoide, la cara es ancha y larga, al igual que la nariz . Los que tienen ojos marrones oscuros son más araboides mediterráneos; mientras que los que tienen ojos más claros son más braquicefálicos.

Los actuales bereberes que quedan en las montañas del Atlas presentan una frecuencia de Rh negativo en su sangre del 40% , en España los vascos mantiene hoy un 32 % de Rh negativo. Las investigaciones de los doctores Francisco Leyva y Pablo Sánchez Velasco, del Departamento de Inmunología de Valdecilla, han dado como resultado que el componente genético de los cántabros (cántabralos pasiegos o cántabros), ofrece similitud con otras poblaciones del Norte de Europa, en concreto con las escandinavas, las del norte de Francia e Irlanda, con las que comparten un haplotipo desconocido y unos genes que ya había en los antepasados de Atapuerca, y en cuanto a su origen, lo cifran en un millón de años, mientras que en los vascos el componente genético es fundalmente coincidente con el norteafricano actual.
Responder citando mensaje
  #2  
Viejo 20/Apr/05, 14:02
tellagorri
Usuario muy activo
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Localización: Europa
Mensajes: 2.088
Predeterminado Hablando con el HISTORIADOR

Fernando García Cortazar, Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto, expone :

¿Cuál es el origen del pueblo vasco?

No lo sé, ni tengo especial interés en investigarlo. Más que el origen, me preocupa el presente y el futuro no del pueblo vasco, que no existe, sino de la sociedad o los ciudadanos vascos.

El concepto de pueblo tiene connotaciones raciales o tribales que encajan mal con una sociedad mestiza, muy mezclada y plural, fruto de la modernización industrial y de distintas corrientes migratorias de los siglos XIX, XX Y XXI.

La pretendida existencia del “pueblo vasco” y su singularidad es la base del discurso nacionalista.

A lo largo de nuestra Historia, ¿de qué modo contribuyeron los vascos a la configuración de España?

Nada hay en la historia del País Vasco que permita pensar en una entidad independiente de la España que desde los años de dominación romana empezaba a gestarse. Por otro lado hasta la aprobación del Estatuto de Guernica en 1979 no se podría hablar con rigor del País Vasco, entendiendo éste como organización político-administrativa unitaria correspondiente a Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, territorios bien distintos entre sí con sus peculiaridades jurídicas bien diferenciadas.

Los vascos, llamados así a partir del siglo XIX, participaron con los demás peninsulares en la formación de España.
Colaboraron decididamente en la Reconquista y, en la hora histórica de las Navas de Tolosa, la vanguardia de las tropas del Reino de Castilla estuvo mandada por Diego López de Haro, señor de Vizcaya. Vizcaínos y guipuzcoanos fueron los mejores soldados y marinos de los reyes castellanos.

Gracias a ellos, el rey Fernando III pudo conquistar Sevilla. Alféreces vascos dirigen la conquista de Baeza, Úbeda, y Córdoba y ayudan eficazmente a Alfonso XI en la batalla del Salado.
La conquista de Algeciras y Gibraltar también contó con protagonismo vizcaíno y guipuzcoano, redoblado en las guerras civiles de la casa de Trastámara y en las actividades comerciales con las que Castilla se proyecta en Europa.

San Sebastián, Guetaria, Fuenterrabía, Zarauz, Bermeo y, desde 1300, Bilbao vieron salir la lana de la Meseta y el hierro vizcaíno camino de Flandes e Inglaterra.

Cuando en 1390, cinco años después de la batalla de Aljubarrota, el rey de Castilla, Juan I vuelve a manifestar su deseo de reinar en Portugal , aunque fuera a costa de renunciar a parte de Castilla pero no al Señorío de Vizcaya, los vizcaínos le manifestaron su rechazo a ser desgajados de la corona castellana.

Lo sabemos por el alavés Canciller Lope de Ayala que también alabó la fidelidad y pericia de los marineros vizcaínos y guipuzcoanos que en 1393 le informaban a su rey Juan I del descubrimiento de las Islas Canarias y le animaban a conquistarlas.

La participación vasca en la España moderna fue colosal. El reconocimiento oficial de su condición de hidalgos permitió a guipuzcoanos y vizcaínos copar los puestos de la administración de la monarquía, disputándoselos a los judeoconversos, buenos burócratas como ellos, de los que se libraron mediante la aplicación de los españolísimos estatutos de limpieza de sangre.

Sin exageración se ha podido afirmar que durante los siglos XVI, XVII y XVIII, España y el Imperio estuvieron gobernados por vascos. Y en efecto, el número de vascongados encaramados en la administración estatal es apabullante, copando en algunas épocas la mayor parte de los altos cargos.

Ya en 1525, de doce secretarios del Consejo de Estado cinco eran guipuzcoanos. Los apellidos Idiáquez, Zuazola, Galarza, Ibarra, Amezqueta, Mancisidor, Ipiñarrieta, Gastelu, entre otros, salpican la nómina de quienes fueron secretarios de los diversos reyes.

Si fuese cierto, como alguna vez se ha afirmado, que la monarquía española oprimió de alguna forma a las provincias vascongadas, cabría pensar que buena parte de tal “opresión” correspondió a quienes salidos de aquellas tierras representaban lo más granado del poder.

No faltaron tampoco vascos en las principales empresas españolas de la época. Bien conocida es su decidida participación en la conquista y colonización de América y Filipinas y su protagonismo en las aventuras descubridoras. Juan Sebastián Elcano, Pedro Ursáa, Lope de Aguirre, Francisco Argarañaz Murguía, Miguel de Legazpi, Urdaneta… son sólo algunos de los vascos que participaron en lo más característico de la política imperial de la Monarquía española.

La proyección espiritual de España en el mundo lleva el nombre de un guipuzcoano, Ignacio de Loyola, que había guerreado al servicio de la Corona de Castilla mientras que la Ilustración aportó muchos nombres ilustres- Samaniego, Peñaflorida, Cadalso- de vascongados a la cultura del XVIII español.

Hasta hace poco más de cien años no se produjo la escisión conceptual entre lo vasco y lo español. No aparece en la mayor parte del siglo XIX, pese a la especial virulencia que en el territorio vasco tuvieron las guerras civiles desatadas por los carlistas, que nunca cuestionaron la españolidad de la causa que defendían.

Habría de ser la acción política del inventor del nacionalismo vasco, Sabino Arana, la que provocaría con el tiempo, la ruptura en la concepción de un País Vasco armónicamente integrado en España. Nadie antes de él había formulado la idea de la independencia política del País Vasco.

A pesar de su reivindicación independentista, Arana tendría que reconocer que la historia no ayudaba en nada a su proyecto de secesión, como tampoco lo ayudaban sus coetáneos miembros de la gran burguesía vizcaína, empeñados en reforzar la idea unitaria y el sentimiento de España, manifestado en carne viva en el latido de los vascos de la generación del 98.

¿En qué momento podemos hablar de España como Nación?

La formación de España como Nación está ligada a la primera experiencia liberal, la de las Cortes de Cádiz que intenta liquidar el pasado feudal.
El moderno concepto de nación es el que desarrollan los hombres del XIX para reivindicar sus derechos y libertades individuales frente al absolutismo y las desigualdades de la sociedad anterior.

La palabra España tiene pues esas connotaciones de modernidad y progreso que la Iglesia y la nobleza, en un comienzo, combatieron. ¡Abajo la nación, viva la religión! Fue su grito inicial.

La gran perdedora de la transición fue la memoria: la senda hacia la democracia se pavimentó con el olvido del pasado. En aquellos años se rechazó el nombre de España, entendido como símbolo de la reacción y se insufló energía a unos nacionalismos excluyentes que repetían la misma teología de Franco.

Paradójicamente se dio crédito a la versión franquista de la historia, negando o enterrando la España liberal.
¿Por qué se identifica España más con Franco que con la II República?
¿Por qué se identifica España con la leyenda negra y no con su tradición erasmista, ilustrada o liberal?

El problema, en el fondo, es cultural. De no haber navegado por la historia ni haber leído suficiente. Tal vez si las generaciones de la democracia hubieran aprendido a leer la palabra España en el pesimismo de la generación del 98, el horizonte europeísta de los intelectuales del 14 o el verso desgarrado de los poetas del 27, y la hubieran visto escrita con naturalidad, el dolor, la tristeza o el compromiso político con que la escribieron entonces, hoy estarían vacunados contra ese prejuicio de obviarla en las conversaciones.

Porque la España real ya no sería para ellos esa España siniestra y canalla que hoy se inventan los nacionalistas sino la honda y viva de la gran literatura.

El nacionalismo catalán está ganando la batalla mediante una descomunal manipulación. Cataluña es la tierra de la modernidad, de la libertad, de la apertura a Europa, del diálogo. España –que es otra cosa- es la Castilla harapienta y antigua, cejijunta y clerical, reaccionaria y fascista, abusona de los territorios con verdadera identidad.

¿Cómo valoraría la figura de los Reyes Católicos?

Sin duda alguna son los personajes más importantes de la Historia de España. Con su sentido político, superador de intereses puramente dinásticos pusieron en marcha el largo proceso de integración “nacional”, al unir en su matrimonio las dos coronas más poderosas de la Península.

La España nacida en 1469 es todavía un simple bosquejo pero la unión permite estrechar lazos, conforme se alcanzan las metas trazadas siglos antes por cada uno de los reinos: Granada, Nápoles, Navarra.


¿Qué opina de la reciente polémica suscitada en relación a los símbolos franquistas que el Gobierno pretende eliminar o al menos sustituir? ¿No le parece un debate innecesario treinta años después de la muerte de Franco?

Objetivo central de la política franquista fue mantener la división de España en dos Españas: la España de los vencedores y la España de los vencidos, la España auténtica, nacida de las cenizas del 39, y la anti España de la República, “poblada por los verdaderos criminales comunes de nuestra guerra”.

Efectivamente, políticos de izquierda y periferia, ensalzando la actitud de los vencidos de ayer para hacerse mejores que los demás han convertido la guerra civil en una absurda ceremonia de canonización, en una película de malos –simpatizantes de la derecha, centralistas y terratenientes sin escrúpulos, es decir fascistas- y buenos –partidarios de la izquierda, separatistas y campesinos hambrientos, es decir, demócratas-.

Se quiera reconocer o no, la óptica es la misma que la empleada por los propagandistas de la dictadura, pero al revés, como si estuviéramos dentro del espejo que Lewis Carroll inventó para Alicia.

La manipulación se repite y, bajo la luz fotográfica de los nuevos tiempos, se olvida interesadamente que a la ruina de la República contribuyeron también la ceguera sectaria de la izquierda y la incompetencia de una gran parte de sus líderes; que en el bando republicano no todos eran, ni mucho menos, demócratas o defensores de la libertad; que el odio reventó tanto en el Badajoz de los militares rebeldes como en la Barcelona de Companys, esa Barcelona de las patrullas armadas de la que tuvo que huir Orwell para salir de España con vida y de la que años más tarde diría: “Nadie que haya vivido en Barcelona entonces o en los meses posteriores podrá olvidar la agobiante atmósfera creada por el miedo, la sospecha, el odio, la censura periodística, las cárceles abarrotadas, las enormes colas para conseguir alimentos y las patrullas de hombres armados”.

La guerra civil atravesó de sangre las tierras de España, de culpas y opresiones recíprocas, de rencores y de lutos, heridas que no se pueden ignorar pero que es necesario sanar para que el ayer cese de contaminar el presente con sus viejos fantasmas y palabras.

¿Cómo albergar esperanzas sobre un futuro más o menos abrigado y razonable si no dejamos de hurgar en las llagas del pasado con la intención de hacerlas supurar todavía más, si seguimos lanzándonos los nombres y las vidas de nuestros mártires a la cara, si siguiendo el ejemplo de los antiguos combatientes carlistas, perdedores de todas las guerras civiles del XIX, damos hervor y actividad a los odios del 36, con la fosa del padre de éste, el fusilamiento de la madre del otro, los balazos que enseña con orgullo el abuelo del más allá?


Responder citando mensaje
  #3  
Viejo 18/Jul/05, 21:09
tellagorri
Usuario muy activo
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Localización: Europa
Mensajes: 2.088
Predeterminado Navarra y la vascofonia, según CARO BAROJA

Para el que va del. norte al sur por la carretera lrún-Pamplona, hay un momento, al llegar a las cercanías del pueblo de Olagüe, en que nota cierto cambio en el paisaje. Después el cambio se hace más rápido y, al llegar a Arre, a Villava, tiene la sensación de estar en un ámbito distinto . Para muchos, .este cambio ambiental es también un cambio etnográfico y lingüístico. De hecho hoy resulta cierto que el vasco y la España húmeda terminan casi a la par por estas latitudes. Pero no ocurrió así en otros tiempos.


El límite meridional de aquel idioma ha sido estudiado varias veces, y en su estudio se ha distinguido de modo particular mi viejo amigo Angel Irigaray .

Después de haberse mantenido la línea del sur bastante fija en los siglos XVI, XVII Y XVIII, empieza a sentirse el proceso de retirada, de modo sensible, a comienzos del XIX; perceptible incluso para personas no demasiado interesadas en temas lingiüsticos. y parece, según su testimonio, que el VASCUENCE comenzó a retroceder antes por la parte occidental de la línea sur, que es más montañosa y hasta en apariencia más vascónica que la oriental.

En efecto, en un libro publicado en 1842 y referente a la primera guerra civil, debido al vizconde AIphonse de Barrés du Molard, que fue coronel del ejército carlista, se lee lo que sigue en relación con el vasco: "Cependant cet idiome se retire de plus en plus vers les sommités des monts, pour disparaitre du plat pays, au point que dans les villages des environ d'Estella il n'y a plus guere que les vieillards qui aient conservé l'habitude de parler basque" .
Hay que pensar, en consecuencia, que se trata de hombres que entre 1830 y 1840 andaban en los sesenta, setenta u ochenta años, nacidos de 1750 a 1770.

Ahora bien, en el mapa del príncipe Bonaparte, publicado en 1869, toda esta zona y otras aún más arriba, hasta llegar al valle de Goñi y las Amézcoas, quedan fuera del área vasca .
En cambio, los valles situados justamente al sur de Pamplona se consideran aún territorios en los que el vasco se encuentra, sí, en estado de franca regresión, pero que aún es hablado por personas de cierta edad.

Es decir, que en 1860, poco más o menos, los nacidos a fines del siglo XVIII, los hombres y mujeres de una generación más joven (contando quince años para cada generación) que los últimos vascófonos .de tierra de Estella. conservaban aún el idioma. Esto lo vienen a comprobar otros testimonios.

Don Marcelino Oraa, guerrillero en la guerra de la Independencia y general famoso de las tropas liberales en la primera guerra civil, fue bautizado en Beriain el 28 de abril de 1788 . Beriain es un pueblecito que queda al su.r de Pamplona, en la cendea de Galar, a legua y media de la capital. Pues bien, don Marcelino Oraa sabía vascuence Y era capaz de dirigir alocuciones en este idioma a los habitantes de los pueblos de más al norte de la montaña navarra .

Más hacia levante y por este paralelo, encontramos otra comprobación de que el vasco se hablaba. en el hecho de que don Francisco Ezpoz y Mina, nacido en Idocin, el 17 de junio de 1781, también lo sabía y 10 hablaba durante la primera guerra carlista . Y un poco más al norte que en Idocin y Beriain, en la cuenca de Pamplona, había contemporáneos rigurosos de estos dos jefes, que no sabían castellano.
Por ejemplo, don Félix Sarasa, "Cholín", que, nacido en Artica, lugar de la cendea de Ainsoain, "era el vascongado más cerrado que había existido en Navarra", según el mismo Mina.

Según testimonio de J. Agustín Chaho (extrafío escritor admirador del carlismo por razones que no son del todo carlistas), el jefe carlista homónimo de "Cholín", Juan Manuel Sarasa, también sabía vascuence.
Es decir, que en las cendeas y valles contiguos, como el de Ibargoiti, los vascófonos podían abundar aún a mediados del siglo XIX entre la gente madura .

Según testimonios recogidos de mi familia materna, vascongada, que vivió en Pamplona por los años 1884, todavía entonces había aldeanos de la cuenca que hablaban vascuence en el mercado de la capital. Después, en los ochenta y tantos años últimos, la frontera que por el lado occidental marcaba Bonaparte ha retrocedido bastante, aunque más fuerte ha sido el retroceso por levante.
En la Burunda y en la Barranca se habla vasco. En tomo a Pamplona hay que ir veinte o veinticinco kilómetros al norte para oírlo en boca de viejas y viejos, en Lanz u Olagüe, aquel pueblo en el que marcaba el comienzo de un cambio físico.

La pérdida de la lengua ha debido de ir unida a una penetración de la española, en cierta forma dialectal, proveniente del Ebro; de la tierra limítrofe donde no hay memoria fehaciente de que se hablara vasco, ni en la Edad Media ni aún antes, dígase lo que se diga.
Esta forma es la del navarro que ahora nos parece genuino. Don Arturo Campión escribió un cuento en que describe de modo hostil la tónica, la expresión, del "navarro" de fines del siglo XIX y comienzos del XX, frente al vascófono de tiempo atrás, del mismo pueblo . Este habla "navarra" tiene que ver poco, al parecer, con el "navarro" antiguo y con los laberínticos dialectos romances del Pirineo central.

Los navarros que escribían romances en el siglo XV dan una impresión; los grandes estilistas del XVI (fray Diego de Estella o Malón de Chaide) otra.
Dejemos este asunto a un lado.

Lo que querríamos saber es si, en efecto, al cambiar el idioma en tierra de Estella, en la cuenca, etcétera, ha cambiado también de modo paralelo algo de la mente, como pretendía Campión en su cuento, en que habla hasta de un cqmbio del paisaje, en el que el vascófono viejo aparece como hombre sencillo, tímido, alegre, y el navarro, iberizado, como petulante y jactancioso.

Esto es cosa que no se puede ya precisar ni medir. Los militares carlistas que dejaron consignados sus recuerdos de las guerras, hacen en ellos poca diferencia entre vascongados propiamente dichos y navarros. Pero en fin, para J. A. Zaratiegui, hombre de confianza de Zumalacárregui y su biógrafo, natural de Olite, los vascongados eran aún más buenos y sencillos, si cabe, que los navarros.
Y otro escritor de la misma' época y de tendencia carlista, aunque extranjero, C. T. Henningsen, indica que el tipo vasco se da en las montañas y que a medida que se baja al sur, en Navarra misma, se ve abundar más un tipo más enjuto, pequeño y moreno.

Hay día, al recorrer las tierras que perdieron el vasco hace ochenta o cien años, y más aún en las que lo han perdido en épocas más recientes, oímos de vez en cuando a hombres y mujeres que no hablan con la tónica "ibérica", sino con otra que recuerda más a las de los vascohablantes actuales cuando usan del castellano.

La tesis de algunos fonetistas que defendieron que la línea melódica, como dijéramos, del aragonés y la del vasco, pueden corresponderse, es una idea bastante inexacta en su base, porque en el vasco hablado hoy cabe encontrar muchas y variadas líneas; cada valle puede tener una casi .

De todas maneras hay algo evidente. Si dentro de las comunidades vascas de habla se puede observar hoy una pérdida sensible en el léxico, empobrecido al desaparecer no sólo útiles y técnicas, sino también conceptos viejos, y por otro lado, una carga de palabras nuevas que corresponden a útiles, técnicas y conceptos nuevos (que, por lo general, llegan por vía castellana) en el habla romance navarra, tal como se ha desarrollado de cien años a esta parte tienen que haber dejado de entrar una cantidad inmensa de conceptos o ideas tradicionales vinculadas al vasco. Pero, a pesar de esto, aun en la cuenca y en la misma tierra de Estella surge, como en Alava, el vocablo vasco aislado entre cientos que no lo son .

Hubo hace años un periodista que escribía en el Diario de Navarra que solía imitar el habla de la gente de los alrededores de Pamplona, llena aún de vasquismos entre 1936 y 1940 . Tampoco será hoy la misma, claro es.

No en balde han entrado a vivir allí cantidades grandes de gente de fuera. Pero, en suma, nos hallamos ante un área lingüística en que, al lado del idioma romance con rasgos modernos, queda algo de lo antiguo en el vocabulario común y mucho en los nombres de lugar, que, en conjunto, son vascos o de época muy antigua, aunque sean de raíz no vasca; nombres que, con frecuencia, nos hablan de viejas organizaciones sociales, que, en parte, han subsistido hasta nuestros días, pero, en parte también, han perdido su significado prístino.

Vamos a discutir ahora algo acerca de ellas.
Pamplona romana va siendo conocida merced a excavaciones y hallazgos fortuitos . Pero acaso más interesante que esta pequeña ciudad, en la que el espíritu "pompeyano" debió de quedar arraigado aún en épocas del Imperio, sería la ciudad medieval de la Alta Edad Media, desde la época en que la tomó Eurico el año 466 a aquélla en que aparecen en su recinto Carlomagno y sus sucesores .

Porque no cabe duda de que esta fase de relación con las gentes de Ultrapuertos, del norte de los Pirineos, con los francos concretamente, debió de ser decisiva en su devenir y en el de todos los pueblos de sus alrededores y aun de la totalidad del reino de Navarra.

Sean las que sean las relaciones políticas de los navarros y pamploneses en los siglos VI, VII, VIII Y IX con los pueblos de alrededor, es cierto que hubo un período en que las que tuvieron con la gente del norte fueron las que afianzaron su existencia como pueblos libres y capaces de establecerse en monarquía.

Pamplona cayó en poder de los musulmanes por algún tiempo. La incursión de éstos en las Galias el año 732 se hizo desde su terriorio. Después resulta claro que tuvo otro momento en que Carlomagno y sus sucesores la ocuparon con mayor o menor dificultad: el primero el año 778 .

Ludovico Pío estuvo allí el año de 812, y aún hubo otras entradas francas, carlovingias, posteriores: el año 824 entraron tropas de los condes Eblo y Amar ("Eblus atque Asinarius").
Un jefe cristiano la gobernaba por el año de 848, cuando era su obispo un Wiliesindo, que había de ser de estirpe gótica a juzgar por su nombre.
Estos datos conocidos de su historia nos ponen ante un mundo que estuvo en ebullición durante siglo y medio, y en que los antiguos VASCONES, los VISIGODOS, los FRANCOS y los MUSULMANES se enfrentaron y lucharon, o se aliaron según las tornas.
La encrucijada, el punto estratégico donde está el antiguo "oppidum", es decisivo en sus relaciones. Pero ahora hemos de realzar otra vez la influencia de las gentes de Ultrapuertos.

Pamplona, como ciudad, tiene un "hinterland" precisado, fijado desde antiguo. Por la parte oriental es curioso observar hoy día que, casi a las puertas de la capital de Navarra, hay pueblos que pertenecen al partido judicial de Aoiz, como, por ejemplo, Burlada, que se puede considerar como un suburbio de la capital. Pero esta entrada administrativa no afecta al hecho de que Pamplona tenga también en torno una "cuenca", como otras ciudades tienen su "hoya" y otras su "vega". "Cuenca", "hoya", "vega", parecen palabras que corresponden a conceptos físicos: son gráficas y expresivas.

La "cuenca" (de "concha") de Pamplona se halla determinada con el "Fuero general" de Navarra, aunque de modo harto confuso, y las cuentas del patrimonio de 1393 indican que dentro de ella se hallaban los lugares de Aldaba o Aldabe, Añezcar, Artazcoz, Asiain, Ataondo o Atando, Azterain o Astrain, Belascoain, Beriain, Berrio, Elcarte, Erice, Esquiroz" Eulza, Ezpilce o Espilce, !rujo, Orcoyen, Orderiz, Oteiza, Paternmn, Subiza, Undiano y Zariquiegui .
Ahora bien, estos pueblos en otros documentos aparecen como pertenecientes a "valles" distintos (Belascoain, del valle de Echauri: Irujo, del de Gueselaz), o a las "cendeas".
Hace años que propuse relacionar esta palabra con la "centena" latina . Algunos etimologistas han rechazado mi propuesta (o mejor dicho, no la han tenido en cuenta), prefiriendo una vieja etimología a base de "gens", "gentem". Como el discrepar de los etimologistas es cosa que no me asusta, diré que prefiero mi tesis a la suya, porque aparte de que en vasco hay una palabra que viene claramente de "gentem", que es "gende" o "jende", la significación del vocablo "cendea" está más de acuerdo con lo que ha contenido la palabra "centena" en el latín medieval. En un latín usado, justamente, por las gentes de ultrapuertos al1á en los tiempos remotos a que se ha hecho referencia: en los siglos VIII y X.

"Centena" es, en primer lugar, una parte de un condado o región que tenía como magistrados, bajo la jurisdicción del conde, a unos jueces llamados "centenarii" . En tiempos posteriores, la palabra designa, simplemente, a un distrito, dominio o "seigneurie" .

La división por diez o por cien afecta en casos a personas. como ocurría entre los antiguos germanos, etc. El profesor Rodríguez Adrados, que en un importante trabajo aceptó mi tesis, inclinándose más a relacionar la "cendea" navarra con divisiones germánicas que con divisiones célticas anteriores , reunió en él muchos datos acerca de este o estos sistemas decimales o centesimales indogermánicos.

Pero ahora yo no creo que la división en "cendeas" afectara tanto a las personas como a las tierras. Primero, porque los textos carlovingios me parecen los más re1acionab1es históricamente con su institución aquí, en Navarra . Y en segundo lugar porque el análisis del uso de la palabra "cendea", en Navarra misma. me hace inclinarme más a esta opinión

En los mapas de Navarra más conocidos, como, por ejemplo, el dieciochesco de López o el de Coello (1861), vemos dibujadas hasta cinco cendeas: al norte de Pamp10na, la de Ansoain; al sur, la de Ga1ar; al sudoeste, la de Zizur; al oeste. la de 01za, y al noroeste, la de Iza.
Esta división se registra en otros documentos, como el Diccionario de 1802, etc.., Y es tradicionalmente empleada, de suerte que, si hoy alguien dice que es de las cendeas, sin más, se juzga que pertenecerá a una de estas cinco que quedan, como he indicado antes, en la "cuenca" de Pamplona, y que son como una subdivisión de ella.

Las "cendeas" no aparecen en el censo de 1366. Allí se alude, simplemente, a la "cuenqua" de Pamplona,. allí está 01za como pueblo . Más adelante, como en la "Cuenca" también, "Yza" (folio 156 v.), "Galar" (fol. 156 r., "Sansoain" (Ansoain) (folio 157) y Zizur. Todos los pueblos, pues, de las cendeas actuales quedan en esta circunscripción de la cuenca, que parece tener un significado eminentemente físico, y no de otra índole, según va dicho (41); obsérvese que, sumados todos los pueblos que la constituían, no dan arriba de 158 fuegos: muy pocos habitantes en suma, aunque acaso más que cien por "cendea".


La forma de actuar los regidores de los lugares que componían una cendea era la de reunirse en uno de aquellos lugares, preferentemente en el que había una casa comunal, y allí trataban de los asuntos.
Convocados también por el diputado de la cendea, recibían noticias e instrucciones de la capital o de Madrid.

Los bandos y otras disposiciones se leían ante escribanos, o los leía el escribano mismo, que a continuación daba el contenido en "idioma vulgar". Así ocurrió, por ejemplo, con una orden tocante a soldados, fechada en Madrid, a 6 de noviembre de 1709, impresa, y .que lleva unas líneas manuscritas después concebidas en estos términos:

Desde un pueblo es fácil de divisar el otro o varios de la misma cendea. Los nombres de estos pueblos son inconfundibles. Vascos sin duda.

Pero claro es que entre vasco y vasco hay diferencias, y entre nombre y nombre también las hay. Los cultivadores de la toponimia en el país han tendido, generalmente, a explicar todos los nombres partiendo de criterios físicos: minerales, accidentes oro gráficos e hidrográficos, vegetales de todas clases, y sus respectivas posiciones les sirvieron de elementos fundamentales en su tarea.

Aún siguen muchos esta sola dirección. Hace tiempo también que en el mismo libro en que discurrí acerca de la palabra "cendea", planteé la necesidad de estudiar los elementos antroponímicos que entran o "pueden entrar" en la toponimia vasca, y aún quise demostrar que, en casos, correspondía, y aím más que correspondía, con la latina en la forma de designar a antiguos fundos, campos y villas . Acaso no di a mi intento el aire sistemático! que debiera haber tenido. La cuestión es que, si algunos lo aceptaron como bueno (o al menos como hipótesis de trabajo correcta), otros se escandalizaron y sacaron la caja de los truenos.

Pero aquellos truenos y relámpagos de lingüistas y fonetistas no han destruido mi convicción de historiador que reputa que los vascones en torno a Pamplona (y los vascos en general en otras partes), también en esto de
nombrar a los asentamientos en que vivían, siguieron sistemas aceptados en la Alta Edad Media por hispano-romanos, visigodos, francos y gentes de otras estirpes, como hoy gentes de distintas estirpes aceptan vocablos semejantes para designar usos, costumbres y cosas semejantes, sin curarse de su origen.

Produjo, al parecer, la mayor inquietud entre algunos lingüistas el que yo defendiera en un momento la tesis de que los nombres que ostentan un sufijo "-ain" pueden contener un antropónimo delante y que este sufijo pudiera ser incluso de origen latino. Alguno lo negó de plano, alegando una sencilla ley fonética .

Otros lo negaron más minuciosamente, alegando razones que no me convencen nada. Otros, en fin -y éstos de los mejores, lo digo con satisfacción-, aceptaron mi hipótesis como correcta . Dejo a los "vegetarianistas" o "vegetacionistas" a un lado y a los substratistas a otro.
También a los que pretendan ver en mis escritos oscuras o taimadas intenciones políticas, de escritor "aux gages".
He aquí a ",Paternain", lugar de la cendea de Zizur, con catorce casas en 1802, 71 habitantes y una iglesia. Si este nombre no se relaciona con los de Paternina (en Alava), Paternoy (en Huesca), Paterna (en Almería, Valencia, Huelva, Cádiz), Villapadierna (León) y aun con Paderne, Padierna, etc., extendidos por la Peninsula, no creo que pueda aclararse su significado. Estamos ante una tierra y casas que en un tiempo fueron posesión o fundación de un "Paternus" , nombre de persona usado desde la época romana a la medieval

¿Y el "-ain"?
La dificultad fonética para explicarse el paso de "-anus" a "-ain", no parece tanta si consideramos que textos vascos (no sólo suletinos y roncaleses) lo aceptan.
Ahí está el "capitain" de unos textos bajo-navarros y labortanos , construido, sin duda, sobre un "capitanus" de latín bajo o sobre forma romance ya . Pero, además, alla donde. "Paternus", de "Paternain", hallamos nombres como "Belascoain" en el vecino valle de Echauri, "Guendulain", etc., que atestiguan que la forma de denominar lugares hecha sobre la misma base antroponímica llega a época bastante avanzada del medievo .

Todo esto se ajusta, perfectamente, a la historia social y económica del país: no se halla basado en puras conjeturas arbitrarias, como las de algunos etimologistas dieciochescos y sus descendientes. Por otra parte, hay que confesar que, con el tiempo, cantidad de nombres han sufrido contracciones que los hacen poco descifrables y variaciones debidas a etimologías populares o' de sonsonete. De otros varios puede conjeturarse que contienen elemento antroponímico; aunque no niego que bastantes son descriptivos.

Y es una lástima que sepamos tan poco del vascuence de una zona de contactos tan varios como ésta de que venimos hablando, porque nos habría dado luz incluso sobre su relación con hablas antiguas del sur.

Porque, por ejemplo, por vía de Navarra han debido de entrar en el vascuence algunos vocablos árabes (eliminados cuidadosamente en varios diccionarios, pero no por eso menos usuales), como "alcatia", "alcatea", (alcalde), "almute" (almud), "alcandora" (camisa), "errugua" (robo), etc. , y otras que se refieren a artes, oficios y menesteres.
Pero el más interesante, sin duda, sería el vocabulario de origen bajo latino medieval y aquel que refleja influencias meridionales, no arábigas. ¿Podemos imaginar, en efecto, lo que sería el vocabulario relativo al cultivo de la vid, que ha sido importante siempre en la "cuenca", y aún más, yendo hacia el sudoeste, el vocabulario referente al olivo, árbol que para un vasco actual es tan exótico como la palmera?

Sin embargo, los habitantes de los alrededores de tierra de Estella, que iban olvidando el vasco a comienzos del siglo XIX, vivían en tierras de olivar y debían usar de nombres genuinos para el olivo, el olivar, la aceituna, etc., aunque hoy sólo nos quede el latinismo "oliyo" para designar el aceite en casi todol el país. Rastreemos ahora algo más utilizando fuentes escritas, para pasar luego a discurrir sobre otros temas.

Las casas que componen los pueblos de la cuenca, de las cendeas y los valles próximos, aún conservan su nombre vasco individual, distinto al apellido de la familia que las habita con harta frecuencia.

Casas troncales o arrendadas, mayores o menores, en un tiempo fueron habitadas por dos clases sociales distintas: la de los hidalgos y la de los labradores y artesanos.

Los segundos estaban sujetos a pechas y tributos fuertes y mejor o peor considerados socialmente, pechas que llevaban con frecuencia nombres vascos muy pintorescos y que se relacionaban con lo que sacaban de su trabajo, como labradores y ganaderos, o con determinadas circunstancias en que se hacía efectivos: "opilarinzadas", pecha del vino y la torta ("opilla") ; "avaria" o "afaria" (= cena) , "escanciania" , "azaguerrico" , "crisillu" ,
"beraurdea", sobre los puercos (la más deshonrosa) ; "irurdea", la que se pagaba como "quinta" (tercia sería en su origen, de "iru" = tres) también por. cada cinco puercos ; "gailaurdirua", sobre las gallinas ; "ozteintu" y "baturratu" .

El VASCUENCE está impregnado de elementos familiares al que estudia la vida medieval. "Escanciania", "crisillu", "artiga", son palabras propias de viejo cartulario: del mismo modo que Paterno, Belasco, Centulo, Gendullo, Guerin, etc., son nombres de los que aparecen en aquella clase de documentos. Familiarizarse, pues, con el idioma vasco-navarro es familiarizarse con la vida medieval, con perdón de muchos vascólogos que no piensan más que en protohistorias nebulosas.

JULIO CARO BAROJA
Responder citando mensaje
  #4  
Viejo 19/Jul/05, 00:12
tellagorri
Usuario muy activo
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Localización: Europa
Mensajes: 2.088
Predeterminado La Vasconia antigua y la actual

La tarea de fijar los límites de los pueblos que se extendían por las Galias y por la península Ibérica en la Antigüedad ha dado mucho que hacer a los eruditos españoles y franceses del Renacimiento a nuestros días.

Los del País Vasco, o, los que, por lo menos, estamos ligados a él, nos hemos ocupado también de ver si entre aquellos límites y los hoy vigentes, de tipo administrativo y eclesiástico, puede existir alguna correspondencia.
Los resultados no han sido ni absolutamente positivos, ni por completos infructuosos. Como siempre.
No cabe hablar de reglas generales, sino de casos, y los contradictorios no dejan de existir.

La Navarra actual no corresponde del todo a la Vasconia antigua. Pero desde un punto de vista territorial es como una Vasconia achicada.
Las tres provincias Vascongadas no corresponden a las divisiones clásicas. Pero queda, al parecer, alguna huella actual de estas divisiones que -notémos1o- no es ciertamente administrativa, sino lingüística.
Ohienart, en el siglo XVII, fijaba en bloque la equivalencia de los pueblos conocidos por los antiguos, con los de habla vasca en su época.. De la siguiente manera:
Vasco franceses =Aquitanos
Guipuzcoanos y a1aveses = Várdulos
Vizcaínos = Autrigones

Tales reducciones son no sólo insuficientes, sino también inexactas, pues únicamente el extremo occidental (y no vasco en conjunto) de Vizcaya correspondió a los autrigones y en Guipúzcoa y Alava la parte correspondiente a los várdulos era la oriental, mientras que la de Poniente la ocupaban los Caristios .

Teniendo en cuenta localizaciones más ajustadas, ya Campión pudo insistir en que los pueblos de Guipúzcoa que en otro tiempo correspondieron a tierra de los vascones, según las tablas de ptolomeo, hoy día no hablan el dialecto guipuzcoano, sino una variedad del alto navarro septentrional y también en que la parte del territorio vizcaíno donde no se habla vascuence desde hace siglos, es la que corresponde a los autrigones antiguos .

Por otro lado, la frontera del dialecto vizcaíno y el guipuzcoano no va por la de las provincias actuales, sino más ajustada a aquella que separaba a la gran "gens" de los várdulos de la delos caristos precisamente.

Es decir, que en algunas de las fronteras dialectales, allá donde la lengua vasca ha sobrevivido, en el Norte de su ámbito peninsular, parece que queda un reflejo de las divisiones gentilicias en bloque. Esto es curioso.

En la parte meridional del país, en Alava, parece que durante la Edad Media y la Edad Moderna ha habido un dominio del vizcaíno, o si queréis una vizcainización progresiva, pues no deja de ser significativo que algunos nombres que, allá a comienzos del siglo XI aparecen en textos como la llamada reja de San Millán, con una fisonomía vasca central u oriental, luego surjan con un aspecto completamente vizcaíno, es decir, occidental.

Así tenemas primera "Harizavalleta" y luego "Arechavaleta", primera "Narbaiza" y luego. "Narbaja"... y es posible rastrear atros elementos que confirmen que en otra tiempo al Este de una línea que habría que colacar de Norte a Sur de la actual pravincia de Alava, pasando. por Treviño, es decir, "Trifinium" (o el punto. donde lindaban tres grupas étnicos), se hablaba más a la accidental, y que esta forma accidental atravesaba aquella línea, divisaria de várdulas y caristios.(Pueblos celtas)

En suma, padría defenderse que los vascones serían los pueblos que hablaran en su arigen las dialectos navarros; las várdulas los que han hablado el dialecto guipuzcoano; los caristios los que hablaron el vizcaíno, cuya fuerza expansiva hacia el Sur rebasó los límites gentilicios.

En Aquitania nos encantramos en época no tan remota, pera sí en el períado imperial tardío por la menos, con una población que recibe el nambre de "Lapurdum", nombre que, según admite la generalidad de los autores, ha sido. dado o recibido de la tierra de "Labourd" a "Lapurdr' , dande se habla el labartano.
Para los nombres de "Soule", "Zuberoa", "Ziberoa" se busca también una base en nombre registrado por los romanos: el de las "sybillates", que ha de relacionarse, por atra parte, con los medievales de "Sibillatensis (pagus)" y de "Subala"
Es decir, que existe la posiblidad de fijar también una relación entre los dialectos vasco
franceses y unidades antiguas .
JULIO CARO BAROJA


Responder citando mensaje
  #5  
Viejo 22/Aug/05, 17:05
alisadelon
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Mensajes: 0
Predeterminado Re: La Raza de los Vascos

> ennecoarista ha escrito:
> Ningún investigador cree hoy en el supuesto origen misterioso de la lengua y etnia vasca y todas las crónicas de la historia demuestran que aquellos hombres a quienes los celtas pusieron el nombre de vascones (barscunes que en lengua celta significa “los de lo alto” o “los de la cima”) y a quienes los romanos describieron como “guerreros salvajes de razas varias” y “de lengua y costumbres diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona” (180 aC), no eran pobladores autóctonos del lugar donde los celtas les dieron el nombre sino que provenían de las tropas bereberes que abandonaron a Anibal (219 aC), cuando, a punto de atravesar los Pirineos, se enteraron que marchaban a luchar contra Roma.
>
> Es inexplicable que los nacionalistas vascos, que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a desentrañar su pasado y a reconstruir su historia, no hayan dado ninguna explicación sobre el destino de aquellas tropas que huyeron en desbandada precisamente en el lugar donde años después los romanos localizaron a los vascones.
>
> La ignorancia del suceso resulta especialmente sospechosa teniendo en cuenta que es la única explicación de la presencia de los vascones en aquella zona, de los saqueos continuos que a partir de entonces empezaron a sufrir los moradores celtas de aquellos solares hasta bien entrado el SXIV y de la invariable colaboración posterior de los vascones con todas las tropas bereberes que llegaron hasta allí, como las sarracenas de Muza.
>
> El rastro descrito a partir de las crónicas de Tito Livio (XXI 1,2,3,4-24), Polibio (III,33,34,35) y Estrabón citando las de Ptolomeo, así como las restantes crónicas y restos arqueológicos, hace coincidente la lengua hablada por aquellos hombres que los celtas llamaron vascos y la presencia en Hispania de los bereberes libiofenicios y tingitanos de Mauritania que solían incorporar los ejércitos íberos primero y cartagineses después.
>
> En el caso concreto de los vascones, su instalación en las cumbres navarras, coincide con el itinerario de la marcha de Aníbal contra Roma desde Cartago, de cuyas tropas huyeron al menos 20.000 hombres poco después de pasar el Ebro y antes de cruzar los Pirineos en el año 219 aC, al correrse la voz entre las tropas de que Aníbal los dirigía contra Roma.
> Fué precisamente allí donde unos 40 años más tarde encontraron los romanos a aquella “tribu de razas varias” diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona y a quienes estos llamaron barscunes. Aníbal había partido con 90.000 hombres más la caballería y al cruzar los Alpes quedaban 60.000 y la caballería.
>
> Poco más tarde (finales del Siglo I aC) la crónica romana de Dion Casio describía los cruentos y continuos saqueos sobre tierras cántabras del bandido vasco Corocotta al frente de una numerosa cuadrilla, por cuya captura se llegó a efrecer una importante recompensa en tiempos del Emperador Augusto.
>
> El hecho de que las crónicas situaran las operaciones de saqueo de la banda en tierras cántabras, llevó a los historiadores posteriores a suponer cántabro al personaje, forjándose en torno a él una leyenda.
> Lo cierto es que Corocotta es nombre vasco procedente de la raiz kur que en lengua líbica (curucuta) denomina a la hiena (txakur, zakur es perro en la actualidad en vasco), tal como se expone en los estudios de Schuchardt y Schulten (Numantia) y Garcia Bellido (La Peninsula Ibérica en los Comienzos de su Historia).
>
> El hecho de que el nombre del personaje fuera libio y que la hiena era un animal inexistente y desconocido en la España de la época (extinguida desde el Holoceno) y existente únicamente en tierras africanas (y asiáticas) donde además era animal particularmente respetado (divinidad en Egipto), acredita por un lado que las actuales provincias vascas eran entonces solar de los cántabros que habitaban sus valles y que dieron el apodo de vascos a aquellos invasores extranjeros porque instalaron sus campamentos en los refugios de la montaña y por otro, dada la indiscutida celticidad de los cántabros, siempre plenamente acreditada en su legado y descritos y clasificados como celtas por las crónicas romanas de todas las épocas, es evidente que la presencia de Curucutta y su banda en aquellas latitudes debía proceder sin duda de las bandas de berberiscos descritas procedentes de la descomposición de los ejércitos de Aníbal en el paso de los Pirineos a los que probablemente pudieron unirse otras caravanas de bereberes presentes en otros puntos de la península ibérica.
>
> Precisamente el bandidaje como forma de vida regular y la falta de freno a la hora de perpetrar los sanguinarios saqueos descritos contra el pueblo cántabro, acredita tanto su falta de identidad con este pueblo y su condición de extranjeros en esas tierras, como que su presencia en la zona no podía ser muy antigua, dadas tales condiciones de vida sin solar ni medios de vida propios, y el nombre de su jefe, de lengua libia de animal inexistente en la Hispania de la época pero bien conocido y admirado en las tierras de procedencia de las tribus bereberes líbicas.
>
> La lengua vasca y berebere, en particular la hablada en la región de los montes Atlas de la antigua Mauritania y los territorios de la antigua Persia, sigue mostrando evidente similitud a pesar del tiempo transcurrido y de las distintas influencias recibidas; esta similitud actual, era identidad en las fechas en las que aparecieron los vascones en la montaña navarra, como confirman los nombres, toponimia y vestigios arqueológicos encontrados en la península.
>
> Los almohades procedentes del Atlas marroquí que invadieron la península ibérica rezaban, se comunicaban y hacían sus discursos en la lengua berebere amazigh.
>
> De esta lengua ha quedado abundante toponimia tambien en las islas Canarias donde las tribus bereberes allí asentadas entraron en un proceso de tribalización similar al de los vascones en la montaña navarra; de raiz berebere son las palabras guanches (gu, nosotros), gomera (komera-), adeje (adegi), tacoronte (toki-gorontz), tegueste (tegi-geste), agulo (agun-lo) etc.
>
> Tambien son de lengua amazig los nombres amaya y areitio comunes entre los tingitanos de Mauritania que entraron con Abderraman III en el 912; erio, derramamiento, manantial, exhaltación, areitio palabra que anunciaba el final de la ceremonia de desvirgar a la novia los tingitanos, que al igual que los vascos encuentran tambien sus raices en Egipto.
>
> Posteriormente, la identidad de la lengua vasca y berebere sigue manifestándose en los manuscritos del siglo XVI de los archivos coloniales galos de Aix-en-Provence escritos en la lengua amazigh.
>
> Al igual que las lenguas indoeuropeas, que son dialectos de la lengua celta, la diversidad en el panorama de la lengua berebere tiene un único sustrato básico - camítico – que es el libio antiguo, y al igual que las indoeuropeas, la berebere es una única lengua fragmentada en dialectos.
>
> Los primeros Indo-Europeos en alcanzar Europa fueron los celtas. Desde el primer milenio aC, los pueblos de la Europa Occidental conocían y utilizaban la escritura. Los textos que han sobrevivido, que datan de unos 500 aC, establecen el mapa linguistico europeo de la época y de ellos se desprende que la gran mayoría de las lenguas modernas europeas pertenecen a una única gran familia llamada Indo-Europea.
>
> Todas estas lenguas descienden de un ancestro común, o lo que es lo mismo, todas surgieron de lo que no era otra cosa que dialectos regionales de una misma lengua.
>
> En el siglo 500 aC las lenguas celtas se hablaban en la mayor parte de España y Francia, Austria, Suiza, Sur de Alemania, Norte de Italia, Bretaña e Irlanda. La lengua celta ya se hablaba en la Península ibérica un siglo antes de que los celtas poblaran el norte de Italia.
>
> Las primeras manifestaciones culturales que se conocen en la Península, como la cultura de Argar y la cultura de los Campos de Urnas mantienen una sintonía plena con demostraciones culturales centroeuropeas y dan cuenta de la profundidad y calado de la cultura celta en la España prerromana. Nada sabemos de las lenguas que podían haberse hablado con anterioridad.
>
> La indoeuropeizacion de la península por los celtas se produjo en dos oleadas, protoceltas 900-850 aC y celtas entre 650-500 aC. En esta época el este y el sur de la península eran poblaciones iberizadas. Los celtas usaban la escritura y dejaron legados escritos, entre los que destaca la tabla de Botorrita. Los Iberos que entraron a partir del 600 aC por la costa levantina llegando hasta la costa de Francia, tambien desarrollaron escritura y dejaron abundante legado escrito.
>
> Los vascones, no guardan relación étnica, linguistica o cultural con los celtas ni con los iberos.
>
> De las fuentes de Estrabon, referidas seguramente a los protoceltas (ilirios), se deduce que los celtas cántabros habitaban toda la costa hasta el Pirineo. Además del Norte de España, los celtas ocupaban gran parte del centro.
>
> Mas tarde, las crónicas históricas del año 456 dC sitúan en Navarra a los celtas berones y autrigones, en el solar junto al Cantábrico que hoy se denomina País Vasco, a los Caristios en Vizcaya y Alava hasta el Sur de Vitoria, los Autrigones en Vizcaya y los Vardulos en Guipúzcoa y Norte de Alava, todos ellos celtas, étnica y lingüísticamente afines y del mismo tronco cántabro.
>
> A pesar del escaso interés que los vascones suscitaron en la historia, donde únicamente son mencionados para describir su salvajismo y los saqueos y matanzas que perpetraban sobre los pueblos celtas de la zona, los datos aportados por las fuentes y vestigios arqueológicos son suficientemente esclarecedores como para deducir que el mito que han elaborado los nacionalistas vascos sobre su supuesto origen enigmático y su supuesta condicion de pueblo autóctono e incluso anterior a los celtas que poblaban el solar navarro, pirenaico y cantábrico, no es más que un planteamiento voluntarista carente de toda base científica y contradictorio con los datos y testimonios existentes:
>
> 1º Los vascos no tenían nombre para denominarse a si mismos, lo cual quiere decir que carecían de identidad como tribu o grupo étnico (hasta que Sabino Arana inventó el término “eusk” para denominar a la nación vasca que propugnaba), lo que es claro indicio de que su presencia en las montañas navarras fue consecuencia de un hecho sobrevenido y no de su evolución natural como pueblo, tribu o grupo étnico de aquellos solares.
> El nombre vascones que los celtas les dieron tambien lo indica así, ya que no responde ni a una denominación de familia o cum (clanes), ni tampoco a una identidad racial o cultura del grupo humano o tribu, como era la costumbre celta, sino que aludía únicamente a su localización en un punto determinado, la parte mas alta de la montaña navarra, por lo que el término vasconum no puede referirse o aplicarse genéricamente a una etnia o cultura determinada tal como sostienen los historiadores vascos, sino solo a “los de arriba” que es el significado de “barscunes” en la lengua celta, de lo que se desprende que no podían ser vascones los pobladores de los valles y solares de Navarra, como suponen los historiadores vascos, porque existe constancia de que eran celtas, aunque posteriormente se fueran instalando los vascos también en estas y otras zonas.
>
> Por la misma razón la lengua que hablaban aquellos hombres no podía ser la propia de los vascos, sino la del grupo étnico al que pertenecia ese grupo humano que los celtas llamaron vascos, porque la misma lengua que ellos hablaban aparece en las monedas acuñadas por los íberos en la zona de levante, en la que ni había ni podía haber vascos, ya que no había celtas que pudieran llamarlos de ese modo, pero en la que sí había habido bereberes que hablaban la misma lengua que los vascos, ya que tanto los íberos como más tarde los cartagineses empleaban bereberes normalmente en sus ejércitos. No es extraño sin embargo que aquellas frases acuñadas en las monedas íberas y en otros restos, vasos, plomos e inscripciones en tierras iberas se hayan considerado de lengua vasca porque vasco y berebere en aquella época eran la misma lengua hablada por las tropas norteafricanas.
>
>
> 2º Los romanos describen a los vasconum como “hombres de razas varias” y de ahí que los celtas al apodarlos se refirieran solo a su situación en la parte alta y no a una característica o tipo etnico uniforme que los describiera.
>
> Pero esta descripción choca también con las hipótesis de los investigadores vascos, para quienes la conservación de su lengua en un medio celta era consecuencia de su aislamiento secular de las influencias externas, lo que contradice la variedad racial del grupo, que queda plenamente explicada en cambio, admitiendo que los vascones no eran otros que las tropas que habían abandonado en aquel mismo lugar al ejército de Aníbal unos 40 años antes de la llegada de los romanos a esa zona, pues tratándose de hombres sólos era lógico que en los saqueos, que eran según las crónicas era su forma habitual de subsistencia, además del botín usual robaran tambien las mujeres de los poblados celtas, lo que corroboran las crónicas romanas cuando relata que los vascones se “desposaron” con las mujeres de los VARDULOS y AUTRIGONES y de ahí también, la repentina explosión demográfica acaecida en la zona vascona (que tampoco aciertan a explicar los historiadores vascos) y la incorporación de palabras y nombres celtas en la lengua de aquellos hombres.
>
> 3º La lengua y la etnia vasca y berebere:
> Antropología: El vasco es mesocéfalo. En los celtas indoeuropeos los nórdicos son dolicocéfalos y en las áreas más meridionales braquicéfalos.
> Se sabe que el cruce entre braquicéfalos y dolicocéfalos no dá mesocéfalos, por lo que la procedencia vasca desde el punto de vista antropológico es extraña en la península ibérica y común en el norte de Africa, donde en los pueblos del cercano oriente (desde Beirut) es común el cráneo mesocefálico, la frente angosta al igual que los márgenes internos de los ojos, e inclinada del tipo armenoide, la cara es ancha y larga, al igual que la nariz . Los que tienen ojos marrones oscuros son más araboides mediterráneos; mientras que los que tienen ojos más claros son más braquicefálicos.
>
> Los actuales bereberes que quedan en las montañas del Atlas presentan una frecuencia de Rh negativo en su sangre del 40% , en España los vascos mantiene hoy un 32 % de Rh negativo. Las investigaciones de los doctores Francisco Leyva y Pablo Sánchez Velasco, del Departamento de Inmunología de Valdecilla, han dado como resultado que el componente genético de los cántabros (cántabralos pasiegos o cántabros), ofrece similitud con otras poblaciones del Norte de Europa, en concreto con las escandinavas, las del norte de Francia e Irlanda, con las que comparten un haplotipo desconocido y unos genes que ya había en los antepasados de Atapuerca, y en cuanto a su origen, lo cifran en un millón de años, mientras que en los vascos el componente genético es fundalmente coincidente con el norteafricano actual.
Interesante pero inexacto, Coroccota era 100% Cantabro y es un hecho indiscutible, en cuanto al origen es sin duda alguna bereber al igual que el de los iberos, los vascos son de etnia ibera que remonto el Ebro ocupando la montañas, procede su lengua pues del norte de Africa y era similar al resto de lenguas iberas hoy extintas.
Fisicamentelos rasgos norteafricanos de los vascos son bien patentes como lo es su nariz semitica.
Responder citando mensaje
Tema Cerrado





Comprar y vender
Comunicación y utilidades
Información
Ocio
Buscar en Internet:
Mapa Web | Publicidad | Escribenos | Notas de Prensa | Trabaja en HispaVista | Inverstors Relations | Tu sitio favorito | Atención al usuario: 807 543 721
Hispavista